Orlando sin Mickey Mouse

No quisiera comenzar a escribirles con un cliché de esos de “que rápido pasa el tiempo”, pero ¡ah caray! ¡Que rápido pasa el tiempo! Tenía meses sin escribirles, pero la adaptación a una nueva ciudad y estilo de vida me habían espantado la musa.

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Orlando Eye

Tengo un tiempito viviendo en Orlando y a diferencia de mi experiencia migratoria anterior, esta vez la situación es familiar y la motivación fue menos planificada y un tanto agridulce. ¡Cosa que por cierto da para unas cuantas historias! Pero ya llegaremos a eso.

Welcome

La familia fuera de pose

La Vida en Orlando

Hoy les quiero contar lo que significa vivir en una ciudad donde pareciera que todo el mundo está de vacaciones. Si bien es cierto que Orlando se mueve con el turismo, esta es una ciudad normal donde la gente sale temprano a trabajar y hay tráfico en la hora pico. Gran parte de sus habitantes trabaja en algo relacionado al turismo o atención al cliente. Así que están acostumbrados a ver la vida en temporada alta y baja.

Más allá de los emblemáticos parques de Disney, que realmente quedan en Kissimmee, la ciudad está llena de Malls, Shopping Plazas y Outlets donde puedes comprar de todo y a precios muy competitivos. De hecho, cuando vives aquí te acostumbras a no comprar lo primero que ves, porque hay muy altas posibilidades de que en otra tienda lo consigas a mejor precio.

Hay una zona muy frecuentada por turistas y locales que se llama International Drive donde hay muchos Restaurantes y Cafés, además de atracciones turísticas más pequeñas. Ahí está el Museo de Madame Tussauds por ejemplo, el acuario, el Orlando Eye, la casa al revés de Wonderworks, el Museo de Ripley, etc.

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Bailando con Ricky en el Museo de Madame Tussauds en Orlando

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Viendo Tiburones en Sea Life

Y para quienes le huyen a lo turístico, hay muchos parques, lagos y espacios abiertos donde la gente se reúne a hacer picnics, parrillas o ejercicio (cuando tienen tiempo libre, que no es muy común).

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Lake Eola en Downtown Orlando

Ser Venezolano en Orlando

Los gustos básicos del venezolano no son un problema en Orlando. Hay restaurantes venezolanos, food trucks, mercados latinos, panaderías y todo el asunto. El área de más alta concentración es probablemente Hunter’s Creek, pero hay coterráneos viviendo en todas partes.

 

El reto más grande es luchar contra el estereotipo. Ya les había contado en un post anterior que tenemos muy mala fama. Pero hay muchos venezolanos trabajando duro y tratando de integrarse al estilo de vida de la ciudad.

Venezolanas

Al igual que en muchas otras ciudades del mundo, a menudo se hacen concentraciones, convivencias, talleres, etc. Hay grupos dedicados a brindar ayuda e información a quienes van llegando.

Venezolanos

Concentración de Casa de Venezuela en Orlando

Comenzar Desde Cero

Durante el tiempo que tengo en Orlando he escuchado mucho la frase ‘comenzar desde cero’. Les confieso que no estoy del todo de acuerdo con la connotación que se le da. Yo les aconsejaría a todos quienes se muden a otro país que vieran la experiencia como una nueva etapa, una fase distinta.

No traten de comparar su vida en el exterior con la rutina que llevaban en Venezuela, porque lo más probable es que terminen por no disfrutar de las experiencias que se presenten. En mi opinión, hay quienes hacen de la nostalgia una excusa para boicotear otras oportunidades. Temporal o permanente, traten de disfrutar su experiencia migratoria y aprender todo lo que puedan.

Nada de esto significa que olvidemos a Venezuela o neguemos nuestro gentilicio. Por el contrario, tenemos la gran oportunidad de mostrarle al mundo la mejor cara de nuestro país. Demostremos que en Venezuela también hay talento y ética.

Pronto les comparto más detalles de lo que significa vivir en Orlando y la rutina. No solo para que sigamos en contacto, también para que comparemos y aprendamos de nuestros conceptos de ‘normalidad’ y ‘estilo de vida’.

 

Me Despedí del Padre, Ahora del Hombre

A quien pueda interesar:

Hoy recibí la noticia del fallecimiento de mi padre, quien tuviera años luchando con problemas de hipertensión. Su rutina diaria estuvo siempre llena de retos, propios de quien sobrevive un ACV. A veces sorprendente, a veces frustrante.

Nuestra1931076_60220160864_4925_n.jpg relación hace muchos años dejó de ser la de padre/hija. Desafortunadamente nuestra historia estuvo marcada de ausencias, de errores de adultos que hacen madurar a los niños aceleradamente para entenderlos. Desde muy temprano enfrenté la realidad de que mi padre no era un héroe, más bien era un reto de entender y sin saberlo, el arquitecto y respuesta a lo que serían mis propios retos.

El rencor nunca tuvo cabida y logramos tener un relación cordial y por un tiempo hasta laboral. Crecer sin mi padre cerca fue el mayor testimonio del peso que tiene la genética en nuestras vidas. ¿Cómo si no explicar que haya adoptado sus manierismos, palabras, alergias, problemas de salud, opiniones (algunas) y sentido del humor?

Alexy González no tenía disposición de padre, he allí lo controversial de una vida donde dejó 5 hijos. Sus sueños eran más bien profesionales y de realización personal. Fue intelectual, inteligente, crítico, analítico y por un tiempo y a su manera, muy amoroso. Y sobre todas las cosas, fue el gran amor de mi madre. Pero era su propia inteligencia lo que le impedía engañarse sobre las repercusiones de los errores cometidos. El poco se movía por emociones, más bien por lógica.

¿Saben por qué me atrevo a decirles cómo era? Porque muchas de esas características las compartimos. Y a pesar de nuestra limitada relación y de cualquier reclamo que tuviera hacia el padre, yo entendía al hombre. Yo entendía sus ambiciones porque son las mías. Yo comprendía de sus limitaciones en el ámbito personal porque son las mías. Y me evalúo constantemente porque se que tengo la tendencia a cometer los mismos errores. Pero es mi deber con la vida y el mejor honor que puedo rendirle a mi padre no cometerlos. Una forma de reivindicación endosada. Como en el escondite, ¡yo libro por todos!

Al padre le dije adiós hace tanto tiempo que ya no distingo el momento. Del hombre me despido hoy. Se que ha llegado tu momento de descansar y que dejaste muchos sueños pendientes. Haré lo posible por cumplir los míos y sé que seguramente te verías identificado en ellos.

Puedes estar tranquilo de que recordaremos lo bueno de tu vida y de que al menos yo, te entendí profundamente.

Descansa en paz.

Te despido con una canción que siento describe a la gente como tú y como yo

podría haberte dicho que me importas.
eso… y un millón de cosas. pude hacerlo
y no lo hice y no sé por qué.
será porque es más fácil escribirlo
o demostrarlo, que
montar un numerito de esos de fatalidad,
según lo que establece el reglamento
del aparentar.
Podría haber llorado un mar de lágrimas
saladas, arrojarme a los abismos
y partirme en dos el alma, desatar la tempestad
y el huracán de mi garganta,
y confesar desesperado que no puedo con mi rabia.
Aunque en mi actitud no soy tan evidente,
no puedo sufrir más.
que el dolor cuando es por dentro es más fuerte,
no se alivia con decírselo a la gente.

Alejandro Sanz – Si Hay Dios

 

El Gandolero Atorado: Optimus… ¿eras tú?

Si han tenido la oportunidad de manejar en un país con leyes de tránsito estrictas, sabrán que los letreros de límites de velocidad en la autopista deben respetarse por completo. Incluso, los GPS tienen la función de poner los números en rojo como señal de advertencia cuando el conductor se acerca al límite permitido.

 

Ahora bien, si han tenido la oportunidad de manejar en la ARC (Autopista Regional del Centro), notarán con curiosidad que de vez en cuando aparece un letrero que indica como límites 80 km/h para el canal rápido, 60 km/h para el canal lento y omite por completo el uso del hombrillo. Si a usted le parece irreal, imagínese lo que debe pensar el gandolero promedio. Ese que usa ese tercer canal para pasar a todo carro que no le preste la colaboración de quitarse para que él vaya a 120 km/h en el canal lento.

 

ARC

Nota obvia: Cuando tomé esta foto iba de copiloto, no manejando

 

Cuando una gandola te hace cambio de luces a 10 cm de tu carro, te conviertes en una versión tangible de su frustración. Te conviertes en el único obstáculo entre el sueño de ese conductor de carga pesada de manejar un transformer. Es como si todos creyeran que van a bordo de Optimus Prime. En mi mente terrícola no hace clic la idea de que el carro que va a 100 km/h deba arriesgarlo todo por darle paso a la carga pesada que quizo luchar contra el tiempo. Porque el vehículo que te acosa en autopista nunca es un Ferrari o una ambulancia. ¡No! El apurado siempre es un camión que transporta las cabillas más importantes del país que no pueden retrasarse un minuto más en la vía.

 

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Entonces manejar se convierte en la mayor práctica de atención múltiple que existe. Hay que ir pendiente del hueco siguiente, con la pericia suficiente de evitarlo sin bajar mucho la velocidad para no perturbar al autobús que te viene acosando. Hay que evitar el hombrillo por si hay un vendedor de mangos. Se requiere evitar a los animales en descomposición cerca de la cuneta. Y todavía hay que tenerle consideración al pobre gandolero que se siente indignado porque no puede transitar a 140 km/h por el canal lento de una autopista. Quienquiera que sea mi querido señor, le ofrezco mis disculpas por tenerle algún aprecio a mi vida. Disculpe que dicha necesidad de proteger mi integridad interfiera con su sueño de ser un ave que vuela libre esquivando ramas. Eso sí, si alguna vez se topa nuevamente conmigo en la autopista y siente que le impido llevar su vehículo al límite, trate de sacarle alas a la gandola y desafiar las leyes de la física. Porque al abusador NO le doy paso.

 

Relatos de Consultorio

Veinteañera desesperada con niño de 3 años…

¡Pero quédate quieto! ¡Ven acá!

– Buenos días doctora

– Buenos días ¿como se llama tu bebé?

– ¡No! no vaya a creer que es mío. Es mi hermanito, mi mamá se puso y que a enamorarse a estas alturas y tuvo esto. Y mire como viste al pobre, ¡parece que trabajara en una cocina! Eso seguro estaba de moda cuando yo tenía su edad. Que era la época en la que mi mama tenia condiciones de ser madre. Ahora todo es “cuida a tu hermanito…. lleva a tu hermanito….. trae a tu hermanito” ¡que fastiiiiidio! ¿Y cómo se quita esto? ¡Ni entiendo como se quita esta camisa! ¡Ay no! ¡yo no estoy para esto!

– ¿Y qué te trae a consulta?

– Yo tengo la lista aquí, le dije a mi mamá que me anotara todo para que no se me olvidara…..

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