Escritora de Día, Mesera de Noche

¡Buenas buenas! En mi post anterior les comentaba de mi opinión sobre el término ‘comenzar desde cero’ y la connotación que le llegamos a dar. Hoy les quiero contar sobre una inminente realidad migratoria, que es trabajar en cosas que no necesariamente tienen que ver con tu experiencia profesional.

Mesera

En mi caso, recientemente he tenido la oportunidad de trabajar como mesera en un restaurante Mexicano. ¿Cuánta experiencia tenía atendiendo mesas? ¡Cero! ¿Cuánto sabía de comida Mexicana? ¡Le llamaba fajitas a las tortillas!

En Estados Unidos al igual que en muchos otros países con cultura de servicio, ser cocinero, mesero, bartender, portero, cajero o barista son trabajos sumamente comunes. Te puede atender un adolescente buscando dinero extra en sus vacaciones o una señora que se dedicó su vida entera a ser mesera. Y la verdad, nadie se sorprende.

¿Necesita Algo Más?

Lo principal para adaptarte a un empleo que nunca habías tenido es la disposición de aprender a hacerlo. Cada sitio tiene sus reglas y procedimientos, que seguramente están allí por algo. Lamentablemente me ha tocado ver a algunos coterráneos estrellarse por llegar con esa actitud chocante de “sabelotodo”.  

Yo ciertamente no me las sé todas. Obviamente tengo opiniones, pero no veo por que tendría que ventilarlas en todo momento o tratar de cambiar los procedimientos para que se adapten a mi.

Años atrás no sabía cómo hacer una llamada fuera de Venezuela y terminé trabajando de operadora internacional. Por mucho tiempo creí no tener paciencia para enseñar y descubrí que me gustaba dar clases de Inglés. Durante mis pasantías de la universidad comprobé lo que ya me temía, ¡que no me gustaba para nada mi carrera de pregrado!

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De mi época de auditora

Más tarde me encontré trabajando en una oficina de Asiáticos en Australia asesorando a estudiantes internacionales y luego auditando ticketsitos de punto de venta en un supermercado. Es decir, ¡cualquier cosa puede pasar!

Con ese pequeño curriculum vitae lo que les quiero decir es que toda experiencia laboral va a contribuir en algo a sus vidas. Puede ser enseñarles paciencia, reforzar o cambiar sus conceptos de ética, entrenarlos en un oficio nuevo o en definitiva corroborar lo que no les gusta.

Ni tan Calvo ni con dos Pelucas

¡No! No me volví de repente una autoproclamada guía inspiracional. No sé por cuánto tiempo dedicaré mis noches a la vida de mesera. Me duele el hombro de cargar la bandeja y llego a casa con un delicioso olor a chimichanga bien frita. Pero quiero invitar a los que me lean a recordar que hay problemas muchísimo más graves en el mundo.

Recuerden los motivos que los han traído al sitio donde están, dense la oportunidad de descubrir hacia dónde quieren ir y definan qué hacer para lograrlo. Ahora, que funcione o no ya es otra cosa. Supongo que todo depende de lo que usted considere un éxito. Pero que no se diga que el intento no se hizo.

¡Buena suerte!

P.D. Tanto acceso diario a gente distinta me ha dado mucho material para este parloteo. ¡Por ahí tengo unas cuantas historias acumuladas!

 

Orlando sin Mickey Mouse

No quisiera comenzar a escribirles con un cliché de esos de “que rápido pasa el tiempo”, pero ¡ah caray! ¡Que rápido pasa el tiempo! Tenía meses sin escribirles, pero la adaptación a una nueva ciudad y estilo de vida me habían espantado la musa.

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Orlando Eye

Tengo un tiempito viviendo en Orlando y a diferencia de mi experiencia migratoria anterior, esta vez la situación es familiar y la motivación fue menos planificada y un tanto agridulce. ¡Cosa que por cierto da para unas cuantas historias! Pero ya llegaremos a eso.

Welcome

La familia fuera de pose

La Vida en Orlando

Hoy les quiero contar lo que significa vivir en una ciudad donde pareciera que todo el mundo está de vacaciones. Si bien es cierto que Orlando se mueve con el turismo, esta es una ciudad normal donde la gente sale temprano a trabajar y hay tráfico en la hora pico. Gran parte de sus habitantes trabaja en algo relacionado al turismo o atención al cliente. Así que están acostumbrados a ver la vida en temporada alta y baja.

Más allá de los emblemáticos parques de Disney, que realmente quedan en Kissimmee, la ciudad está llena de Malls, Shopping Plazas y Outlets donde puedes comprar de todo y a precios muy competitivos. De hecho, cuando vives aquí te acostumbras a no comprar lo primero que ves, porque hay muy altas posibilidades de que en otra tienda lo consigas a mejor precio.

Hay una zona muy frecuentada por turistas y locales que se llama International Drive donde hay muchos Restaurantes y Cafés, además de atracciones turísticas más pequeñas. Ahí está el Museo de Madame Tussauds por ejemplo, el acuario, el Orlando Eye, la casa al revés de Wonderworks, el Museo de Ripley, etc.

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Bailando con Ricky en el Museo de Madame Tussauds en Orlando

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Viendo Tiburones en Sea Life

Y para quienes le huyen a lo turístico, hay muchos parques, lagos y espacios abiertos donde la gente se reúne a hacer picnics, parrillas o ejercicio (cuando tienen tiempo libre, que no es muy común).

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Lake Eola en Downtown Orlando

Ser Venezolano en Orlando

Los gustos básicos del venezolano no son un problema en Orlando. Hay restaurantes venezolanos, food trucks, mercados latinos, panaderías y todo el asunto. El área de más alta concentración es probablemente Hunter’s Creek, pero hay coterráneos viviendo en todas partes.

 

El reto más grande es luchar contra el estereotipo. Ya les había contado en un post anterior que tenemos muy mala fama. Pero hay muchos venezolanos trabajando duro y tratando de integrarse al estilo de vida de la ciudad.

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Al igual que en muchas otras ciudades del mundo, a menudo se hacen concentraciones, convivencias, talleres, etc. Hay grupos dedicados a brindar ayuda e información a quienes van llegando.

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Concentración de Casa de Venezuela en Orlando

Comenzar Desde Cero

Durante el tiempo que tengo en Orlando he escuchado mucho la frase ‘comenzar desde cero’. Les confieso que no estoy del todo de acuerdo con la connotación que se le da. Yo les aconsejaría a todos quienes se muden a otro país que vieran la experiencia como una nueva etapa, una fase distinta.

No traten de comparar su vida en el exterior con la rutina que llevaban en Venezuela, porque lo más probable es que terminen por no disfrutar de las experiencias que se presenten. En mi opinión, hay quienes hacen de la nostalgia una excusa para boicotear otras oportunidades. Temporal o permanente, traten de disfrutar su experiencia migratoria y aprender todo lo que puedan.

Nada de esto significa que olvidemos a Venezuela o neguemos nuestro gentilicio. Por el contrario, tenemos la gran oportunidad de mostrarle al mundo la mejor cara de nuestro país. Demostremos que en Venezuela también hay talento y ética.

Pronto les comparto más detalles de lo que significa vivir en Orlando y la rutina. No solo para que sigamos en contacto, también para que comparemos y aprendamos de nuestros conceptos de ‘normalidad’ y ‘estilo de vida’.

 

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El Venezolano en el Exterior

Para mi, viajar es la actividad más enriquecedora que he tenido la dicha de experimentar. Claro está, todos tenemos distintas formas de hacer turismo. Algunos necesitamos hacer compras, otros visitar atracciones, tomar fotos o conocer lugares inhóspitos.

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Lo que más me gusta es conocer la rutina del sitio que visito, saber cómo vive esa comunidad, cuáles son las calles más concurridas, dónde hacen mercado. Creo que la lección más grande que se lleva el viajero es aprender cómo ese sitio donde hizo “turismo” es distinto a su lugar de origen.

En mi viaje a Orlando, eso de ver cómo viven los locales se ha convertido en “cómo viven los venezolanos”. Y para nuestra desilusión, me ha tocado escuchar descripciones poco agradables de nuestro gentilicio que nos están haciendo quedar muy mal.

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¿Qué Dicen del Venezolano?

Escuchar que el venezolano es flojo, abusador, engreído, tramposo y tantas otras cosas es muy frustrante. En principio porque el venezolano tiene muchas cualidades que valdría mucho más la pena destacar. Pero además porque nosotros sabemos que en efecto, hay coterráneos que van con mucho orgullo ufanándose de ser lo que ellos llaman “habilidosos” y nos dejan la mala fama a todos los demás.

Se dice mucho que el problema es que el venezolano no está acostumbrado a emigrar. Pero en mi opinión, no haber vivido nunca lejos de casa no puede ser una limitante para aprender a convivir y adaptarse. No es justo que constantemente te adviertan “aléjate de los venezolanos, cuidado con los venezolanos, mosca que ese es venezolano”.

Los Venezolanos que Conozco en el Exterior

Pensando en las personas que he tenido la oportunidad de conocer, caigo en cuenta de que conozco gente de cada continente. Y amigos míos no-venezolanos, les doy mi palabra de que en mi país hay más que frivolidad, flojera y echonería.

En Venezuela mayoritariamente hay talento y decencia, lo que pasa es que esas cualidades no hacen tanta bulla. El que madruga a diario y da a conocer lo mejor de la cultura venezolana a sus vecinos pasa desapercibido. Pero el venezolano que abre un negocio en el exterior para explotar y humillar a sus empleados lo hace con bombos y platillos.

Para hacerles el cuento corto, en un lugar tan remoto como Australia hay venezolanos promoviendo nuestra gastronomía y arte con muchísimo respeto por la cultura local. En Argentina, Panamá, España, Egipto, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá conozco venezolanos que usan su talento al máximo para ganarse el respeto profesional que se merecen.

¿Y Entonces Qué Hacemos?

Evidentemente yo no tengo la verdad absoluta ni la solución. Pero mi granito de arena para balancear nuestra reputación será hacer más bulla por aquellos que tienen una historia mucho más interesante que contar que los abusadores de los que ya todos conocen.

¿Sabían ustedes que hay un venezolano en Egipto que tiene años trabajando con éxito en hoteles de varias ciudades del mundo?

¿Sabían que en Brisbane, Australia hay una venezolana que abrió su negocio de arepas y tiene sorprendidos a los locales?

venezolanos en el exterior

¿Habían escuchado de los venezolanos que abrieron un box de crossfit en Melbourne? ¿Del venezolano que tiene una empresa de tequeños en la misma ciudad? De Cambur Pintón y Caribay que promueven nuestra música y danza.

¿Conocen de las venezolanas en Argentina y Panamá que se dedican al Marketing?

¿A los venezolanos que han levantado sus familias en Estados Unidos sin cuentas multimillonarias que los respalden?

Y les menciono poquísimos casos, porque somos muchos y hacemos de todo.

¿No les parece que vale la pena hablar más de ellos?

Orlando y la Casa de Mickey Mouse

Si no conocen Orlando, imagínense esta típica ciudad estadounidense de película doblada al español donde todas las casas son iguales, todas tienen un jardín, una “cochera” que no usan y unas bicicletas tumbadas en la acera. Es la definición absoluta de calma, seguridad y silencio. Cosa que, depende de tus propios gustos, apreciarás o no.

 

Por lo general, la gente va a Orlando para visitar los famosos parques o para irse de compras. Ambas opciones igualmente entretenidas. Pero la realidad migratoria nos da a los venezolanos una tercera razón de peso para ir a Orlando: visitar a la familia. Días antes del viaje sales a comprar pirulin, toronto, cocosette, ron, nestea, chicha, diablitos, queso llanero y todo aquello que tu familiar en el extranjero pueda extrañar. Y ese mismo espacio de la maleta lo usas de regreso para traerte tus desodorantes, champú, cremas, etc. Mercado va y mercado viene.

 

De Compras

Orlando es sinónimo de outlets, de tiendas con buenos precios y abundantes opciones. Todo el que ha visitado un Walmart sabe del frenesí de comprar grandes cantidades a bajos precios. Siente uno la necesidad de llevarse 3 cajas de Trident en lugar de 1. Mientras más grande el pote de champú parece más barato. Aquí se cumple eso del “ta’ barato dame dos”. Y comienzan entonces las fotos al desodorante, a la acetona y a la leche de almendras para pasarle el mensaje a las amigas “Marica conseguí las tiritas para sacarse los puntos negros”.

 

Visitando a Mickey

El objetivo principal de la visita a Disney era que mi sobrina de 4 años viera el espectáculo de Frozen. ¡Y lo logramos! Disney’s Hollywood Studios es un parque dedicado como al glamour de las peliculas de antaño. Cada atracción es un teatro y tanto las calles como las tiendas tienen ese aire vintage que te transporta a una película en blanco y negro. El espectáculo de cierre se llama Fantasmic y es la mezcla perfecta entre personajes clásicos, luces, fuego, pirotecnia y música para dejarte boquiabierto.

Una visita al Reino de Mickey es entretenida desde el inicio, incluso cuando te pierdes 2 horas en el estacionamiento porque no sabes en cuál muñeco está el carro. Nunca antes fue tan importante recordar a un personaje de Disney.

En general lo mejor de Orlando no es gastar ni hacer largas colas para ver a Mickey. Lo realmente placentero es caminar sin amarrarse la cartera, ver todo con calma, disfrutar del clima. En fin, irse de paseo. Y aunque todos vamos con miedito del momento de enfrentarnos al oficial de inmigración, no todos son tan malos. Algunos hasta tienen sentido del humor. A menos que, cometan un error similar al de la señora que pasó frente a mi, que llevaba hallaquitas de chicharrón en la maleta y no las declaró.

Cuando tengan la oportunidad vayan y me cuentan que les pareció.